…sus personajes son verdaderas joyitas, tan interesantes y complejos que me dejaron con ganas de más. Eric es uno de los personajes más obsesivos y retorcidos que he leído en mi vida, y me alucina…
La biblioteca de Rachel .

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Hormigas en la playa nos cuenta la historia de Pau y Eric, dos amigos de la infancia que por motivos ajenos a su amistad tuvieron que elegir caminos totalmente distintos. El problema comienza cuando deciden juntarse, no solo ellos sino todo el grupillo de la época, en una reunión de antiguos alumnos. Tened en cuenta que no se veían desde hace veinte años, por lo que los miedos a la desaprobación y decepción están ahí, latentes. Bueno, y no solo a esa decepción general por acabar como un triste oficinista cuando tenías una prometedora carrera como pintor sino al golpe de realidad que eso conlleva, es decir, miedo a asumir que no has avanzado, que te has estancado en la comodidad de la estabilidad, o esa es la sensación que me transmite Pau, nuestro principal protagonista, el rebelde que acabó siendo un padre de familia encerrado en un trabajo aburrido y casado con una mujer frívola y distante.

Después tenemos a Eric, el rico profesor de literatura quien, a pesar de residir fuera de España, no duda en subirse al primer avión en cuanto se entera de la cena. Quiere saber cómo están sus compañeros, en especial Pau, su mejor amigo y de quien guarda gratos recuerdos.

La reunión transcurre como cualquier otra con sus miles de preguntas y anécdotas graciosas hasta que llega el momento incómodo de la noche, ese en el que te das cuenta de que hay algo que no nos están contando, ¿qué narices ha pasado entre ellos para que sea tan fácil percibir ese “mal rollo”? Resulta que no todos son recuerdos agradables, sino que hay uno que cambió el rumbo de sus vidas y que nos llevará por el camino de la amargura pues Moya –su autor- no nos lo desvelará tan fácilmente, prefiere seguir la estela de la intriga para que poco a poco caigamos en sus red y queramos conocerlo absolutamente todo de sus personajes.

Si me pongo a pensar en la historia a rasgos generales, no nos encontramos con una trama compuesta de miles de giros argumentales o escenas insólitas de película, qué va; sin embargo, su lectura es adictiva gracias a la forma en la que está narrada, sus personajes y su increíble final.

En primer lugar tenemos ante nosotros una novela corta (no llega a las doscientas páginas), escrita en unestilo indirecto libre y con una narrativa sencilla e intimista que esconde mucho más de lo que a simple vista se puede vislumbrar. La trama transcurre en orden cronológico aunque cada cierto tiempo nos intercala un pequeño fragmento de ese misterio del pasado que fue tan significativo para sus vidas.

En segundo lugar, sus personajes son verdaderas joyitas, tan interesantes y complejos que me dejaron con ganas de más. Eric es uno de los personajes más obsesivos y retorcidos que he leído en mi vida, y me alucina.

En tercer lugar, ¡ese final! ¡Ay, lo que una tiene que leer! Me quedé con cara de tonta, realmente impactada.

En conclusión, es un libro que recomiendo por la locura que encierran sus personajes y por el estilo de Moya, quien consigue no solo contar una historia sino que empaticemos con ella gracias, entre otras, a las intervenciones sin avisar de sus personajes en pleno discurso del narrador.

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